Día 39

27 de abril - 6:10am


Atardecer desde mi casa en Popayán - Abril 2020

Día 39 de cuarentena

Fluir con el cambio debería ser habitual para nosotros tanto como caminar, sin embargo adaptarnos a las situaciones que se nos van presentando a diario es un superpoder. Después de 39 días hemos aprendido que los fines de semana en casa no son tan malos después de todo, hemos abierto ese libro que teníamos pendiente hace tantos meses y hasta lo hemos terminado, aprendimos a conocernos y a estar con nosotros mismos, encontramos que estar espiritualmente fuertes (independientemente de la religión en la que creamos) es lo que nos mantendrá con la esperanza y la fé de que juntos saldremos victoriosos, entendimos que las pequeñas victorias también se celebran, aceptamos que tenemos tantas cosas por aprender, descubrimos talentos escondidos en la culinaria, en la escritura, en la música, en actividades como yoga, el ejercicio y hasta muchos actores talentosos han salido en tik tok (tesos), aprendimos a estar solos, a entender que no ser productivo un día está bien y que tu cuerpo y tu mente también necesitan esos espacios, ya nos vimos todas las películas y series que nos recomendaron en Netflix(sin sentir remordimiento), recordamos nuestra infancia o nuestros mejores años a través de las fotos, descubrimos o ratificamos la versatilidad del vino, pues después de todo “Un vinito siempre viene bien”, valoramos los abrazos, extrañamos nuestras rutinas de las cuales tanto nos quejábamos, añoramos los momentos en familia, y hasta empezamos a usar eso que tanto nos había separado en los últimos años para volver a sentirnos cerca a través de las video llamadas con la familia, con los amigos (vuelve y juega la importancia del vino), y con nuestros compañeros de trabajo. Y al final, a pesar de tanto insomnio también muchos sueños ha salido a flote en estos 39 días.


En tiempos de cuarentena también han surgido amores, por las plantas, por la pintura, por el arte, por la moda, por la lectura, por la meditación, por los animales, por el postre de limón ( que tan famoso ha sido por estos días), por los más vulnerables, ha crecido el amor que sentimos por nuestra familia y nuestra pareja, y el más importante, ha surgido el amor por nosotros mismos.


En 39 días, unos buenos y otros no tanto, también aprendimos a AGRADECER, por los nuevos amaneceres, por nuestra salud, por la comida, por la familia, por el trabajo, por nuestras mascotas que tanto nos han alegrado estos días, por los atardeceres y por las personas que nos acompañan en este momento.


Porque al final, en situaciones que están fuera de nuestro control, la mejor opción es siempre es FLUIR. *Aplica para todas las situaciones (no solo en cuarentena).


Con amor

MJRC

#MujerMintie

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